A Jovaldo


Pequeño zorzal, poeta de pueblo y tierra,
hoja tras hoja humanizando al hombre.
Letra a letra, palabra por palabra
devolviéndonos la voz.

Empuñaste los versos en busca de la aurora,
y una mañana desgarraron tus carnes
y al viento regaron tus escritos.

No saben poeta que no se matan los sueños,
y que el amor no muere a balas.

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