Nací una tarde de primavera
sin dios y sin estrella
Un día largo, doloroso,
donde se confundieron las risas y mi llanto.
Fruto de amor y deseo; sólo semilla.
Hijo del dolor.
Aún con ortigas, mis frutos no puedo cosecharlos,
me duele el no poder, el ser tan débil,
el no poder tenderles una mano,
me duele el ser tan poco humano.
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